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Cómo hacer esquejes de marihuana caseros

Realizar esquejes de marihuana es una técnica bastante sencilla que sirve para mantener el nivel genético de tu planta madre. Aunque el proceso es fácil, hay ciertas cosas que tienes que tener en cuenta y material necesario para su realización. Aquí te vamos a enseñar cómo hacer esquejes de tu planta de marihuana de forma totalmente sencilla y sin problemas. 

Tabla de Contenidos

Qué es un esqueje

Vamos a empezar por explicarte qué es un esqueje y por qué pueden ser útiles para ti. La mayoría de la gente decide comprar las semillas de marihuana de un banco, con lo que ya tenemos asegurada la genética de cada uno de los padres de la planta. Sin embargo, cada planta individual de las semillas que tenemos en ese paquete pueden ser algo diferentes. Esto se debe a que cada una puede expresar la genética transmitida por sus padres de forma algo diferente, con lo que cada una puede tener ciertas variantes. 

Esto quiere decir que si hay una de ella que te enamora, ya sea por su sabor o por su olor, podrás sacar esquejes de esa misma para conservar la genética. Así, en el futuro podrás tener plantas iguales a esa que te encanta. 

Qué necesito para hacer un esqueje

La verdad es que el material necesario para realizar un esqueje no es demasiado amplio, pero algo necesitarás. Mira esta lista y asegúrate de que cumples con todos los requisitos:

 

Deberíamos tener nuestra habitación de cultivar con una temperatura constante entre los 20º y los 25º con una humedad relativa superior al 85-90%. De esta forma, nuestras condiciones de cultivo serán las óptimas. El fotoperiodo será de 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad. 

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Cómo realizar un esqueje de marihuana

Una vez que ya tenemos todo nuestro material necesario y también tenemos nuestra planta madre, es el momento para empezar a realizar nuestros esquejes. Para ello, elige una rama que será nuestra planta del futuro. Debería medir entre 15 y 25 cm. La parte que cortaremos debería tener un nudo para poder enterrar y unos 3 cm por debajo del nudo. 

A continuación, deberíamos quitar las hojas del nudo que vamos a enterrar y dejaremos el tronco pelado. A continuación raspa un poco con una cuchilla 2 o 4 cm del tallo. Ten cuidado para no rasparlo demasiado y dañar nuestra planta. 

El siguiente punto será aplicar las hormonas enraizantes con un pincel -nunca sumergir la planta directamente- y pintaremos la zona que vamos a enterrar en nuestra maceta. 

Llena las macetas que vayas usar con la tierra algo humedecida. Haz un agujero del tamaño de nuestro tronco para que no roce y se eliminen las hormonas que ya hemos puesto en nuestro tronco. A continuación, aprieta la tierra contra el tronco para que quede sujeto y no baile. Mete la planta en tu invernadero o habitación de cultivo. No vuelvas a mojar la tierra hasta que enraice, ya que la humedad del ambiente debería ser suficiente para su existencia y, cuando tenga raíz, ya podrá vivir de la humedad del suelo. 

Ya que tenemos nuestro esqueje en la maceta, pulverízalo para que las hojas tengan agua antes de meterlas en el invernadero, donde deberían tener una humedad ambiental en torno al 90%, pero que no se moje la tierra de la maceta. No los pulverices por encima. Es decir, de nuevo, ten mucho cuidado con que la tierra no se moje. 

Cronología del cultivo de esquejes

Ya te hemos explicado cómo plantar esquejes de marihuana para conseguir plantas iguales a sus padres y así conseguir tu planta preferida una y otra vez. Ahora te vamos a mostrar la cronología de tu plantación de esquejes:

Día 1. Hacemos los esquejes y los metemos en el invernadero. 

Día 2. Quitamos la tapa del invernadero durante unos pocos minutos (2 o 3 sería válido) y secamos las gotas que se han creado en la tapa, que volvemos a colocar. Habrá humedad suficiente con lo que no te va a hacer falta pulverizar. 

Día 3. Pulverizamos de nuevo nuestros esquejes. Los sacamos todos del invernadero y aprovechamos para secarlo por dentro. Así, iremos pulverizando uno por uno todos nuestros esquejes de canto para que no se moje la tierra. A continuación, los sacudimos y los volvemos a meter dentro del invernadero. No te olvides de cerrar la tapa. 

Día 4: Sólo quitamos la tapa y secamos las gotas de nuevo. 

Día 5. De nuevo volvemos a pulverizar y secamos las gotas que se han creado en la tapa. Ya no hará falta pulverizar más. 

Día 6: Secas las gotas de la tapa y déjalas unos minutos destapado. Una vez que cierras el invernadero, puedes dejarlo una media hora con las ventanas de las tapas abiertas para que se vaya acostumbrando al aire menos húmedo. 

Día 7: Vuelve a pulverizar las plantas. Seca las gotas y deja las ventanas abiertas unas 2 horas. 

Día 8: Vuelve a secar la tapa. Ya será la última vez. Deja las ventanas abiertas durante 6 horas. 

Día 9. Vuelve a pulverizar. Y deja abiertas las ventanas 18 horas. 

Día 10. Ya tienen que empezar a enraizar, aunque no las veremos. Eso sí, tenemos que quitar la tapa y ver si nuestras macetas están mojadas o ya están secas. Y es que ahora las tenemos que mantener con el agua del riego y sin pulverizar para que busque agua la raíz. Y es que si encharcamos la maceta no conseguirá enraizar y se pudrirá. Tardaremos unos 3 o 4 días más en ver raíces por debajo de la maceta.

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