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Problemas en el Cultivo de Marihuana – Soluciones Útiles

El cultivo de cannabis es bastante sencillo en términos generales, pero como hemos visto en nuestra guía, hay que tener cierta mano para las plantas y seguir una serie de procesos. Además, tenemos que dar a nuestras plantas las condiciones atmosféricas perfectas, los nutrientes adecuados y, por supuesto, dotarnos del equipamiento para cultivo ideal que nos permita tener un jardín sano y perfecto. 

Después de mucho esfuerzo y horas de trabajo, podemos observar ciertos problemas en nuestras plantas. Lo primero es que no cunda el pánico. Generalmente, estos problemas se pueden solucionar. A continuación te vamos a describir brevemente algunos problemas que puedes encontrar y cómo solucionarlos.

Tabla de Contenidos

1. Problemas en el balance de pH y de nutrientes

Si hay una gran fluctuación en el nivel de pH de nuestras plantas nos puede llevar a la ruina nuestra plantación. Sin embargo, el remedio es bastante fácil, así que podemos ponerle remedio. El máximo pH que podemos tolerar en nuestro suelo es de 7.5, aunque cada tipo de semilla tiene una tolerancia algo diferente. Una vez que tengas más experiencia, sabrás adecuar perfectamente el pH. 

 

El uso excesivo de fertilizantes puede dañar el sustrato y, por tanto, tus plantas. Cuando ves que tus plantas están algo quemadas en los laterales, las hojas tienen decoloración, es posible que haya un problema de quema de nutrientes. De esta forma, es probable que el pH esté descompensado, con lo que tenemos que añadir agua en primer lugar. 

Una vez que has añadido agua, tienes que ver qué es lo que falla y jugar a ser científico. Por supuesto, es esencial que tengas un medidor de pH como este. Probablemente, con echarle agua y reducir la dosis de nutrientes, tus plantas volverán a estar sanas. Aquí puedes ver los mejores nutrientes para tus plantas, pero recuerda usarlos siempre de manera responsable y adecuada.

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2. Problemas con el riego

Tenemos un capítulo dedicado enteramente a poner el sistema de riego de tus plantas, y es que el agua es vital para que crezcan de forma sana y saludable. Sin embargo, podemos tener problemas derivados de la falta o el exceso de riego. Si vemos que nuestras plantas tienen clorosis y un aspecto bastante feo es posible que sea un problema del agua, que después podría derivar en problemas con bichos. Verás que las hojas se vuelven amarillas y se caen. La mayoría de tus flores morirán y aunque algunos cogollos florecerán, no lo harán de forma adecuada. 

Tienes que prestar especial atención a tus plantas. Ver que el suelo no esté encharcado constantemente y seguir el patrón de riego recomendado. Por otra parte, si ves que el suelo tiene grietas, significa que hay poca agua, con lo que deberás añadir un poco más. 

Si eres de los que cultivas en macetas normales, la mejor manera para saber cuándo regar es por el peso. Si están demasiado pesadas, obviamente, están sobre regadas. 

Si, por contra, estás usando un entorno hidropónico, éstas serán más susceptibles a fallos en el riego. Tienes que estar seguro que el temporizador está bien ajustado y mirar el pH de tus plantas. Si el medium está seco y tus hojas amarillas, tenemos un problema. 

Si hay un sobre riego, tus plantas se verán parecidas, pero las hojas serán aún más decoloradas. Las raíces se empezarán a pudrir, con lo que desarrollarán un olor. Incluso el problema podría ser peor porque quizá se formen hongos. 

3. Estrés por calor

Nuestra habitación de cultivo tiene que tener también una temperatura perfecta para el desarrollo de nuestras plantas. Un exceso o falta de calor hará que las puntas de nuestras hojas se vean quemadas y entre amarillas y marrones. Si están plantando en interior, no te olvides de ajustar de manera adecuada tus luces LED, lo que hará que tu problema desaparezca. 

En muchos casos, el problema es que has situado tu lámpara demasiado cerca o demasiado lejos de tus plantas. Es tan fácil como poner tu mano a esa distancia, así sabrás si te llega calor o te estás quemando. Si lo sientes tú, lo sentirán tus plantas. 

Si estás cultivando en el exterior, será algo más complicado. No obstante, puedes controlar el estrés poniendo tus plantas a la sombra o regándolas más a menudo. Puedes también construir una simple pantalla para que no les dé tanto el sol. Por supuesto, tendrás que elegir las mejores semillas de marihuana para la época del año en la que estás plantando. 

4. Pesticidas, plagas y patógenos

Uno de los principales problemas que podemos encontrar es tener problemas con los bichos, y que éstos se dediquen a atacar a nuestras plantas. Estos son los más comunes:

  • Ácaros de araña

Los bichitos siempre amenazan con arruinar nuestro cultivo. La limpieza es fundamental para que no aparezcan, pero aún así, los ácaros de araña son bastante comunes. Generalmente, éstos aparecen en los cultivos de interior. Sólo los verás cuando ya estén en grupo y estén atacando tu cogollo. Deberás eliminarlos inmediatamente usando pesticidas anti ácaros de araña durante tu fase vegetativa. Si éstos aparecen en la fase de floración, adiós a tu plantación. 

Una planta de cannabis infestada con estos ácaros debe ser retirada del cultivo inmediatamente. Desafortunadamente, si ves muchos ácaros araña durante la fase vegetativa, es mejor desechar la cosecha y descontaminar el espacio antes de volver a empezar.

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  • Hongos y moho

La presencia de hongos no siempre es una mala noticia. La mejor forma de mantener alejados a los hongos malos es teniendo de tu lado los buenos. Añade Mycorrhizae a tu suelo o coco y complementa la solución con alternativas líquidas de calidad. Si estás cultivando en agua, tienes que evitar los fertilizantes gruesos y orgánicos. 

La botrytis es el hongo más temido por los cultivadores de marihuana. Lo que hará es pudrir tus cogollos desde dentro hacia afuera. Además es muy fácil de transmitir de una planta a otra, así que todo tu cultivo se puede estropear. Para evitarlo, mantén tu cultivo durante la fase de floración con niveles de humedad inferiores al 40% RH.

Asegúrate que tu sistema de ventilación es el adecuado. Esto será de especial importancia si has usado el sistema SCROG para plantar. Invierte dinero en buenos ventiladores para mantener un buen flujo de aire. 

Si estás plantando en exteriores, tienes que tener cuidado de la época de lluvias. Si ves que va a llover mucho y se te va a fastidiar la cosecha, siempre puedes echar un ojo a las tiendas de cultivo, que mantendrán tu plantación a salvo de las lluvias.

  • Mascotas, Roedores y Babosas

Parece de cajón, pero no siempre lo es. Mantén a tus mascotas lejos de tu plantación. El problema en sí puede no ser la mascota, pero los bichos que tiene. Por tanto, trata de evitar que se acerque a tus plantas de marihuana. 

Algo similar ocurre con los roedores, ya sean ratas o ratones. Mantén el espacio limpio y con una higiene apropiada para mantenerlos alejados. En casos extremos, pon trampas para mantener segura tu plantación. 

Si tu problema son las babosas, te aconsejamos que pongas un poco de sal entorno a tu jardín de marihuana para evitar que entren. Si aún así te dan problemas, aplica una cinta de cobre alrededor de tus plantas. Esto debería dar resultado.

 

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5. Quema de nutrientes

Si tus plantas reciben más nutrientes de los debidos, podemos llegar a quemarlas, esto es si les das más nitrógeno, fósforo y potasio. Ya sabemos que nuestras plantas necesitan de los mejores nutrientes para funcionar, pero el uso excesivo nos llevará a quemarlas. Es un error muy común pensar que cuantos más nutrientes, mejor se van a comportar nuestras plantas. Error. 

Es fácil saber cuándo nuestras plantas se están quemando por un exceso de nutrientes. Generalmente, verás que la punta de las hojas se está volviendo marrón. Esté marrón se moverá por la hoja y ésta se empezará a doblar con más facilidad.

Una vez identificado el problema, lo primero es dejar de aplicar nutrientes. Usa un medidor de ppm para saber el nivel de nutrientes de tu suelo. Una estimación aproximada de los niveles ideales de ppm son 650 ppm después de la clonación, 850 ppm durante la fase vegetativa y 1050 ppm durante la floración.

Las plantas consumen más nutrientes cuando están con luces más fuertes; con lo que si la iluminación en el área de cultivo es relativamente débil, eso es algo a considerar. En los sistemas hidráulicos, es más fácil reemplazar el contenido de nutrientes reduciendo suavemente la cantidad en el agua proporcionada. Si el suelo contiene niveles extremadamente altos de nutrientes, se debe lavar con agua con pH ajustado, preferiblemente agua destilada si es posible. Esto debe hacerse agregando suficiente agua para que drene por el fondo, eliminando los nutrientes.

6. Bloqueo de los nutrientes

El bloqueo de nutrientes ocurre cuando la planta tiene problemas para absorber los nutrientes que están a su disposición. Cuando los niveles de pH no son los adecuados o los nutrientes y las sales no están a su nivel, esto puede ocurrir. Puede ocurrir que la planta esté recibiendo un nivel muy alto de un nutriente, bloqueando el otro nutriente. Es decir, si recibe mucho nitrógeno, es posible que se bloquee el potasio y el calcio. Si no solucionamos rápidamente el problema, nuestras plantas pueden morir rápidamente. 

Cuando tenemos un problema con el bloqueo de nutrientes, nuestras plantas empezarán a parecer que tienen una falta de nutrientes. Las hojas empiezan a debilitarse, volverse amarillas y a doblarse. Lo primero que debes hacer es mirar el nivel de pH. Para el suelo, el punto óptimo está entre 6.0-7.0pH, mientras que para la hidro, es aproximadamente 5.5-6.5 pH.

Para ponerle remedio al problema, tienes que medir el pH e identificar cuál es el nutriente que está causando el bloqueo. Lavar tus plantas es lo primero que debes hacer, después añadir el nivel correcto de nutrientes y volver a medir el pH. De esta forma, las sales y los excesos de nutrientes habrán sido lavados. 

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7. Quema por luz

Las plantas, al igual que los seres humanos, sufren cuando están sobreexpuestos a la luz del sol y al calor. La quema de las plantas es muy común en los cultivos indoor cuando colocamos las luces LED demasiado cerca de nuestras plantas. Generalmente, la quema por luz y el estrés por calor son dos problemas que van totalmente de la mano. 

Para darnos cuenta de que tenemos un problema por quema de luz, tenemos que mirar la parte superior de nuestras plantas. Es probable que aparezcan hojas amarillas y luego marrones, y también manchas. Si estás cultivando en exteriores, no tendrás este tipo de problema. 

Si ves que experimentas este problema, mueve tus plantas más lejos del foco de luz. También puedes bajar la potencia de tus lámparas. Por ejemplo, pasar de 600W a 400W. La temperatura siempre debe de estar alrededor de los 25ºC. Por supuesto, una buena circulación de aire también te beneficiará.

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8. Quema por viento

Un poquito de brisa y de circulación de aire le viene genial a tus plantas. Sin embargo, si están expuestas a mucho viento, pueden sufrir de lo que se llama estrés por viento y supone una “quema” diferente para tus plantas. Esto suele ocurrir en cultivos de interior cuando los ventiladores que hemos introducido les da directamente a las plantas, poniéndolas en posiciones complicadas. Para cultivos de exterior no suele haber problemas incluso si hay un día muy ventoso. 

Es fácil identificar el problema. Y es que si vemos que las hojas que están cerca del ventilador se están doblando y parecen unas garras, está claro que estamos ante un problema de estrés por viento. Si ves también que las hojas se mueven demasiado, es fácil ver que el ventilador está puesto de manera muy fuerte. 

Para combatir este problema, pon el ventilador de forma adecuada y no demasiado fuerte. Además, el ventilador tiene que moverse de lado a lado, para que la ventilación sea adecuada en todo nuestro entorno de cultivo. Compra los mejores ventiladores para tu cultivo con el fin de evitar problemas en este sentido con tus plantas.

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Otros problemas muy comunes

Te hemos enseñado los problemas más comunes que tus plantas pueden experimentar, pero hay otros muchos que pueden afectar a tu cultivo. A continuación puedes ver una lista de los más comunes:

  • Revegetación accidental

Esto ocurre cuando tu planta vuelve a entrar en período de vegetación cuando debería estar en período de floración. Eso ocurre cuando las plantas reciben luz cuando deberían estar en la fase de oscuridad, en donde formarán los cogollos. En ocasiones, una simple tenue luz, como el parpadeo de tus luces LED hará que tu planta vuelva a entrar en el período de vegetación. Por ello, debes de ser absolutamente estricto con los períodos de luz. 

  • Pulgones

Hemos hablado ya de la posibilidad de la aparición de bichos que puedan estropear tu cultivo. Los pulgones están entre aquellas especies a evitar. Son una especie de gusanos de apariencia bastante asquerosa pero por desgracia muy comunes en los cultivos de marihuana de todo el mundo. Por supuesto, una vez que los hayas visto, hazte con un pesticida lo más rápido posible para eliminarlos. 

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  • Problemas en las raíces

Unas plantas con problemas en las raíces pueden mostrar un gran número de síntomas como pueden ser hojas atrofiadas, crecimiento ralentizado, manchas marrones, olores, problemas con los nutrientes, etc. 

Esto se debe a que nuestras raíces no están bien colocadas, con lo que no reciben los niveles suficientes de aire o de agua. Cuando estés trasplantando tus plantas de marihuana debes de poner atención en las macetas y en que tengan un buen espacio para desarrollarse. Las raíces, aunque no las veamos, son una parte fundamental de nuestra planta, y debemos de cuidarlas hasta el máximo detalle. 

  • Moho polvoriento blanco

Es un problema menor y de fácil solución. Aparecerán unas manchas blancas en nuestras hojas que parecen como harina. Se llama moho polvoriento blanco o por su abreviatura en inglés WPM

Es fácil de ponerle remedio, pero también puede acabar por arruinar tu plantación de marihuana. Una pobre ventilación, alta humedad, el contacto entre hojas y la ausencia de aire puede hacer que aparezca este tipo de hongo. 

El tratamiento es bastante sencillo. Se puede añadir leche diluida con el agua. El bicarbonato de sodio también funciona, así como peróxido de hidrógeno, SM90 o aceite de Neem.